Fue en el año 2010

Apenas un año después de mi llegada a Rionegro con mi familia, escuché por primera vez la existencia de una “represa” muy cerca del casco urbano. Fue durante una conversación familiar en la que uno de los sobrinos de mi esposo mencionó que allí solía ir a pescar y que era un lugar bonito y tranquilo. Aquella descripción despertó inmediatamente mi interés: desde siempre los cuerpos de agua y las aves que los habitan han sido para mí un llamado profundo. Pregunté cómo llegar y, guiada por esa intuición, emprendí camino junto con mi esposo Gonzalo para conocer aquel sitio que pronto se convertiría en uno de los ejes de mi vida profesional y personal.

Al llegar, la impresión fue inmediata. La lámina de agua brillante, rodeada de silencio y vegetación, nos recibió con dos especies que parecían custodiar el lugar: el Piscingo (Dendrocygna autumnalis) y la Iguasa María (Dendrocygna bicolor). Ese encuentro marcó una decisión irrevocable: este sería el cuerpo de agua que monitorearía año tras año dentro de los Censos Neotropicales de Aves Acuáticas (CNAA). Posteriormente propuse a la Sociedad Antioqueña de Ornitología incluir el sitio como punto ofcial de monitoreo, y desde entonces, durante 14 años, he registrado allí dos conteos anuales sin interrupción.

Humedal en 1986
Humedal en 1986

Con el paso del tiempo, y a través de los recorridos constantes, fui comprendiendo la compleja realidad del humedal: su origen artifcial, su importancia histórica como fuente de agua para la comunidad rionegrera, y los diversos usos recreativos que la gente hacía de él—acampar, pescar, hacer fogatas, nadar—actividades acompañadas de problemáticas visibles como residuos sólidos, quemas y deterioro de la ronda hídrica. En medio de esos contrastes, intuía que todos esos datos serían valiosos algún día para sustentar la importancia del ecosistema y apoyar su defensa ante las entidades ambientales y la misma comunidad.

El POMCA de la Subcuenca Abreo-Malpaso (2006) ya advertía desafíos sustanciales: asentamientos sin conexión al alcantarillado descargando aguas residuales directamente al humedal, manejo inadecuado de residuos sólidos, uso de agroquímicos y procesos de deforestación. Hoy, casi dos décadas después, estas presiones no solo persisten, sino que se han intensifcado. A ello se suma la eutrofización del cuerpo de agua y la invasión total del espejo por Myriophyllum aquaticum, Salvinia minima y Typha sp., lo que ha alterado drásticamente la presencia habitual de aves y la estabilidad ecológica del sistema.

Frente a este panorama, y utilizando los datos recopilados durante 14 años para mi investigación de Maestría en Desarrollo Sostenible —en la cual analizo la dinámica temporal del paisaje, la calidad del agua y sus efectos sobre la comunidad de aves— se gestó la idea de crear esta Landing Page como un instrumento confiable, accesible y sostenible en el tiempo. Un espacio para congregar la información histórica, los hallazgos de mi estudio, otras investigaciones realizadas en el humedal, galerías fotográficas de fauna, ?ora y paisaje, normativa ambiental vigente, mapas, contactos y recursos relevantes para el territorio.

Todo este esfuerzo busca fortalecer el conocimiento, democratizar la información y promover una conciencia crítica y sensible sobre el valor del humedal. Anhela mover voluntades: de instituciones, de la comunidad, de la academia y del sector privado, para actuar oportunamente a favor de su conservación. Y, en el escenario doloroso en que el riesgo de desaparición supere la capacidad de resiliencia del ecosistema—vencido por intereses económicos de pocos y la indiferencia de muchos—al menos quedará testimonio de lo que fue. Quedará el rastro de un territorio que luchó por seguir vivo, de un corazón de agua que quiso seguir latiendo para sostener cientos de vidas, y del mensaje profundo que nos deja: que cuando un humedal calla, no desaparece solo un paisaje, desaparece también la parte de nosotros que olvidó mirar con el corazón y custodiar aquello que nos sostiene.

Evolución del humedal

Evolución del humedal
2010